Imprimir

Sister Michelle May Caligner professes her: “Yes, Lord”

On the Eve of her first profession, Sister Michelle May Caligner, shared before the Assembly of the Sisters of the Philippine Province her motivations and convictions for saying Yes to the Lord and pronounce her vows in the Congregation of the Sisters of the Presentation of Mary.   She understands that her commitment is not temporary but is meant to be final.  Her searching for true happiness is not found in the achievement she gained, nor money she earned, nor fancy things she owned but in her LOVING RELATIONSHIP and FRIENDSHIP WITH JESUS. She symbolizes her faith journey with a bouquet of flowers that she herself arranged while  sharing the meaning of her symbol.

May 22, 2015, at 10:00 in the morning, Sister Michelle May Caligner, Like the Blessed Virgin Mary, presenting herself in the Temple, entered the Church in procession with her parents, the Provincial Superior and her Council, with the special presence of Sister Charito Gorgonio, one of the General Councilors, the Altar Servers, the concelebrating priests and the Presider, Msgr.  Julius Rodulfa.    

Within the Eucharistic Celebration, Sister Michelle May pronounced her vows for one year and was accepted by Sister Edel Gula, p.m., the Provincial Superior, in the name of the Church.  In the Gospel that Sister Michelle May chose for her profession day, the Gospel of the day,  Simon Peter accepted the mission the Lord Jesus had given him, as he confessed, “Yes, Lord,  you know that I love you.”  Sister Michelle May accepted the mission entrusted to her as she confessed, “Yes, Lord, I know that you love me,” and “I desire to love you as you love me”.  What matters most for Sister Michelle May is her being LOVED by GOD and her LOVE for GOD which she manifests in her relationship with others.  Congratulations Sister Michelle May!  May you persevere in loving the Lord through your faithfulness to your commitment: “Yes, Lord!”

 

 
Imprimir

ENGAGEMENT DE NOUVEAUX ASSOCIES AU BRESIL


Le 17 mai 2015, en la fête de l’Ascension du Seigneur, les Associés de la paroisse Notre Dame des Grâces, du Diocèse de Itumbiara, ont fait leur premier engagement après avoir terminé leur formation initiale. Le groupe a commencé sa formation, le 05 octobre 2012, avec l’orientation de S. Emília Farinha. Les rencontres se passent dans la maison des sœurs,   quartier de Nossa Senhora da Saúde orientées actuellement par S. Terezinha.

L’engagement a eu lieu dans la Chapelle Nossa Senhora da Abadia, pendant la messe dominicale de 7:30 du matin. 12 associés: 5 couples et 2 femmes ont fait leur engagement. Après l’engagement, les associés ont vécus une journée de retraite. Une belle journée de joie, de foi, de partage de la Parole de Dieu dans l’esprit de fraternité de frères et sœurs dans le Christ et en Marie Rivier.

La matinée a été un temps consacré à la Lectio Divina orientée par S. Fernanda. Après le repas de midi, nous avons fait un survol sur le passé avec l’aide d’un multimédia: retenir est la relance, une brève présentation des fondations: Thueyts, Portugal, Brasil et Itumbiara. Ensuite S. Terezinha a développé le thème: l’importance de l’engagement chrétien à la lumière de Marie Rivier.

Pour finir la journée, nous avons prié le chapelet en méditant sur les Vierges de Mère Rivier.  On a eu encore le temps de chanter  les parabéns à Marie Rivier pour sa béatification et, aussi, le happy birthdayà ceux et celles qui célébraient leur anniversaire de naissance au mois de mai et, encore, de savourer un bon gâteau !

Une belle journée vécue dans l’action de grâces pour le OUI de nos sœurs et frères qui se sont engagés comme Associés Rivier, afin que, ENSEMBLE, nous buvions à la spiritualité de notre Fondatrice. La mission du Brésil, la communauté paroissiale se réjouissent pour les 12 nouveaux membres !

 

Imprimir

The Marie Rivier Associates of England

The Marie Rivier Associates of England
Mount St. Mary, Exeter

Monthly gathering on April 27, 2015

Special guest speaker: Sister Susan Frederick
who was visiting with the community of Sisters
at Mount St. Mary.

Topic: The scripture passages
on the walls of Bourg St. Andeol.

  Marie Rivier Associates – England – April 27, 2015

Imprimir

Perpetual Profession in the Philippine Province

Sister Sheryl Trazona Peligro, p.m.,  after her year of Renewal (with her experience of pilgrimage at the heart of the Church and of the Congregation),  celebrated her Perpetual Profession of Vows on May 8, 2015, 10:00 in the morning,  at the Presentation of Mary Chapel, Seminary Road, Catalunan Grande, Davao City.   Archbishop Emeritus of Davao, Bishop Fernando R. Capalla, DD, presided over the Eucharist and the Profession Rite.   Sister Edel Gula, p.m., the Provincial Superior, in the name of the Church, accepted the vows that Sister Sheryl made definitively in the Congregation of the Sisters of the Presentation of Mary.

After the Eucharistic Celebration, the members of the family of Sister Sheryl, her friends and visitors were ushered by the Sisters to the Rivier Retreat House for a fellowship meal.    

Congratulations Sister Sheryl for the LIFE that you have offered, All for God, All Through Holy Love!. Indeed, God has chosen you to go forth and bear fruit. 

 
Imprimir

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA XLIX JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Comunicar la familia: 
ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor

El tema de la familia está en el centro de una profunda reflexión eclesial y de un proceso sinodal que prevé dos sínodos, uno extraordinario –apenas celebrado– y otro ordinario, convocado para el próximo mes de octubre. En este contexto, he considerado oportuno que el tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales tuviera como punto de referencia la familia. En efecto, la familia es el primer lugar donde aprendemos a comunicar. Volver a este momento originario nos puede ayudar, tanto a comunicar de modo más auténtico y humano, como a observar la familia desde un nuevo punto de vista.

Podemos dejarnos inspirar por el episodio evangélico de la visita de María a Isabel (cf. Lc 1,39-56). «En cuanto Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”» (vv. 41-42).

Este episodio nos muestra ante todo la comunicación como un diálogo que se entrelaza con el lenguaje del cuerpo. En efecto, la primera respuesta al saludo de María la da el niño saltando gozosamente en el vientre de Isabel. Exultar por la alegría del encuentro es, en cierto sentido, el arquetipo y el símbolo de cualquier otra comunicación que aprendemos incluso antes de venir al mundo. El seno materno que nos acoge es la primera «escuela» de comunicación, hecha de escucha y de contacto corpóreo, donde comenzamos a familiarizarnos con el mundo externo en un ambiente protegido y con el sonido tranquilizador del palpitar del corazón de la mamá. Este encuentro entre dos seres a la vez tan íntimos, aunque todavía tan extraños uno de otro, es un encuentro lleno de promesas, es nuestra primera experiencia de comunicación. Y es una experiencia que nos acomuna a todos, porque todos nosotros hemos nacido de una madre.

Después de llegar al mundo, permanecemos en un «seno», que es la familia. Un seno hecho de personas diversas en relación; la familia es el «lugar donde se aprende a convivir en la diferencia» (Exort. ap. Evangelii gaudium, 66): diferencias de géneros y de generaciones, que comunican antes que nada porque se acogen mutuamente, porque entre ellos existe un vínculo. Y cuanto más amplio es el abanico de estas relaciones y más diversas son las edades, más rico es nuestro ambiente de vida. Es el vínculo el que fundamenta la palabra, que a su vez fortalece el vínculo. Nosotros no inventamos las palabras: las podemos usar porque las hemos recibido. En la familia se aprende a hablar la lengua materna, es decir, la lengua de nuestros antepasados (cf. 2 M 7,25.27). En la familia se percibe que otros nos han precedido, y nos han puesto en condiciones de existir y de poder, también nosotros, generar vida y hacer algo bueno y hermoso. Podemos dar porque hemos recibido, y este círculo virtuoso está en el corazón de la capacidad de la familia de comunicarse y de comunicar; y, más en general, es el paradigma de toda comunicación.

La experiencia del vínculo que nos «precede» hace que la familia sea también el contexto en el que se transmite esa forma fundamental de comunicación que es la oración. Cuando la mamá y el papá acuestan para dormir a sus niños recién nacidos, a menudo los confían a Dios para que vele por ellos; y cuando los niños son un poco más mayores, recitan junto a ellos oraciones simples, recordando con afecto a otras personas: a los abuelos y otros familiares, a los enfermos y los que sufren, a todos aquellos que más necesitan de la ayuda de Dios. Así, la mayor parte de nosotros ha aprendido en la familia la dimensión religiosa de la comunicación, que en el cristianismo está impregnada de amor, el amor de Dios que se nos da y que nosotros ofrecemos a los demás.

Lo que nos hace entender en la familia lo que es verdaderamente la comunicación como descubrimiento y construcción de proximidades la capacidad de abrazarse, sostenerse, acompañarse, descifrar las miradas y los silencios, reír y llorar juntos, entre personas que no se han elegido y que, sin embargo, son tan importantes las unas para las otras. Reducir las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros y acogiéndose, es motivo de gratitud y alegría: del saludo de María y del salto del niño brota la bendición de Isabel, a la que sigue el bellísimo canto del Magnificat, en el que María alaba el plan de amor de Dios sobre ella y su pueblo. De un «sí» pronunciado con fe, surgen consecuencias que van mucho más allá de nosotros mismos y se expanden por el mundo. «Visitar» comporta abrir las puertas, no encerrarse en uno mismo, salir, ir hacia el otro. También la familia está viva si respira abriéndose más allá de sí misma, y las familias que hacen esto pueden comunicar su mensaje de vida y de comunión, pueden dar consuelo y esperanza a las familias más heridas, y hacer crecer la Iglesia misma, que es familia de familias.

La familia es, más que ningún otro, el lugar en el que, viviendo juntos la cotidianidad, se experimentan los límites propios y ajenos, los pequeños y grandes problemas de la convivencia, del ponerse de acuerdo. No existe la familia perfecta, pero no hay que tener miedo a la imperfección, a la fragilidad, ni siquiera a los conflictos; hay que aprender a afrontarlos de manera constructiva. Por eso, la familia en la que, con los propios límites y pecados, todos se quieren, se convierte en una escuela de perdón. El perdón es unadinámica de comunicación: una comunicación que se desgasta, se rompe y que, mediante el arrepentimiento expresado y acogido, se puede reanudar y acrecentar. Un niño que aprende en la familia a escuchar a los demás, a hablar de modo respetuoso, expresando su propio punto de vista sin negar el de los demás, será un constructor de diálogo y reconciliación en la sociedad.

A propósito de límites y comunicación, tienen mucho que enseñarnos las familias con hijos afectados por una o más discapacidades. El déficit en el movimiento, los sentidos o el intelecto supone siempre una tentación de encerrarse; pero puede convertirse, gracias al amor de los padres, de los hermanos y de otras personas amigas, en un estímulo para abrirse, compartir, comunicar de modo inclusivo; y puede ayudar a la escuela, la parroquia, las asociaciones, a que sean más acogedoras con todos, a que no excluyan a nadie.

Además, en un mundo donde tan a menudo se maldice, se habla mal, se siembra cizaña, se contamina nuestro ambiente humano con las habladurías, la familia puede ser una escuela de comunicación como bendición. Y esto también allí donde parece que prevalece inevitablemente el odio y la violencia, cuando las familias están separadas entre ellas por muros de piedra o por los muros no menos impenetrables del prejuicio y del resentimiento, cuando parece que hay buenas razones para decir «ahora basta»; el único modo para romper la espiral del mal, para testimoniar que el bien es siempre posible, para educar a los hijos en la fraternidad, es en realidad bendecir en lugar de maldecir, visitar en vez de rechazar, acoger en lugar de combatir.

Hoy, los medios de comunicación más modernos, que son irrenunciables sobre todo para los más jóvenes, pueden tanto obstaculizar como ayudar a la comunicación en la familia y entre familias. La pueden obstaculizar si se convierten en un modo de sustraerse a la escucha, de aislarse de la presencia de los otros, de saturar cualquier momento de silencio y de espera, olvidando que «el silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido» (Benedicto XVI, Mensaje para la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 enero 2012). La pueden favorecer si ayudan a contar y compartir, a permanecer en contacto con quienes están lejos, a agradecer y a pedir perdón, a hacer posible una y otra vez el encuentro. Redescubriendo cotidianamente este centro vital que es el encuentro, este «inicio vivo», sabremos orientar nuestra relación con las tecnologías, en lugar de ser guiados por ellas. También en este campo, los padres son los primeros educadores. Pero no hay que dejarlos solos; la comunidad cristiana está llamada a ayudarles para vivir en el mundo de la comunicación según los criterios de la dignidad de la persona humana y del bien común.

El desafío que hoy se nos propone es, por tanto, volver a aprender a narrar, no simplemente a producir y consumir información. Esta es la dirección hacia la que nos empujan los potentes y valiosos medios de la comunicación contemporánea. La información es importante pero no basta, porque a menudo simplifica, contrapone las diferencias y las visiones distintas, invitando a ponerse de una u otra parte, en lugar de favorecer una visión de conjunto.

La familia, en conclusión, no es un campo en el que se comunican opiniones, o un terreno en el que se combaten batallas ideológicas, sino un ambiente en el que se aprende a comunicar en la proximidad y un sujeto que comunica, una «comunidad comunicante». Una comunidad que sabe acompañar, festejar y fructificar. En este sentido, es posible restablecer una mirada capaz de reconocer que la familia sigue siendo un gran recurso, y no sólo un problema o una institución en crisis. Los medios de comunicación tienden en ocasiones a presentar la familia como si fuera un modelo abstracto que hay que defender o atacar, en lugar de una realidad concreta que se ha de vivir; o como si fuera una ideología de uno contra la de algún otro, en lugar del espacio donde todos aprendemos lo que significa comunicar en el amor recibido y entregado. Narrar significa más bien comprender que nuestras vidas están entrelazadas en una trama unitaria, que las voces son múltiples y que cada una es insustituible.

La familia más hermosa, protagonista y no problema, es la que sabe comunicar, partiendo del testimonio, la belleza y la riqueza de la relación entre hombre y mujer, y entre padres e hijos. No luchamos para defender el pasado, sino que trabajamos con paciencia y confianza, en todos los ambientes en que vivimos cotidianamente, para construir el futuro.

Vaticano, 23 de enero de 2015

Vigilia de la fiesta de San Francisco de Sales.

Francisco

Imprimir

Pastorale des Vocations au Brésil

Du 01 au 03 mai 2015, un groupe de jeunes a accepté le défi de vivre quelque chose de diffèrent avec les sœurs p.m. Le thème de la rencontre : «UP grade da sua fé ».

Nous avions des jeunes d’autres Diocèses que le nôtre. Ces jeunes se sont rassemblés dans l’espace de la Crèche Ana Maria Rivier à Abadiânia. En plus du comité de la pastorale des vocations, nous avons eu plusieurs aides :   des sœurs, des Associés, des prêtres et des séminaristes.

On a vécu des journées intenses. L'expérience vécue ne peut se traduire par des mots. L’étonnement se lisait sur les visages ; le silence, la prière ont gagné les cœurs. C'était la fête. La joie était grande.  Au départ, chacun (e) disait aux autres : soit meilleur...

De temps à autre, nous avons une rencontre plus élargie comme celle-ci, mais chaque mois, autant que possible, un petit groupe de jeunes filles qui veulent « venir et voir » se retrouvent au Noviciat de Miranápolis pour vivre une fin de semaine spéciale !...