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17 de junio.

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María Rivier no puede sino terminar su meditación empezada ayer:
El Corazón de Jesús es amor en todo lugar;
Nos ama allí donde está
Y como está por doquier, su amor es inmenso.
Es amor en el sol que nos alumbra,
Es amor en el fuego que nos calienta,
En el aire que nos refresca;
En la tierra que nos sostiene y nos alimenta;
Es amor en todo lo que somos.

¿Qué hemos de hacer? La conclusión de María Rivier se desprende incitante: para corresponder a su amor, hay que amarle en todo lugar.

¿Estoy decidida à a entregarme al amor?

 Sœur Geneviève